Biopsia ÓpticaLa reciente aparición de la microscopía confocal in vivo ha supuesto un salto cualitativo diferencial en el diagnóstico de la piel, ya que con ella se pueden llevar a cabo biopsias ópticas que no requieren extirpación de tejido. Estas consisten en la posibilidad de ver la piel capa a capa, como si se tratara de láminas superpuestas, para poder observarla en profundidad y determinar la existencia y naturaleza de una posible lesión, incluso antes de que esta se manifieste en superficie. Se trata además de un procedimiento rápido, indoloro y que, a diferencia de la biopsia convencional, no destruye ni extrae el tejido observado ni deja cicatriz, garantizando un mejor seguimiento. Otra ventaja es sin duda la capacidad de evitar biopsias convencionales en casos en los que antes podía quedar una presunción de duda. Pecas, nevus o angiomas que, por sus características, antaño hubieran levantado la sospecha de un posible melanoma y hubieran requerido de la extirpación de una muestra de tejido, son ahora desentrañados sin necesidad de lesionar la piel. O, en caso de confirmarse la malignidad del tejido, permiten un diagnóstico precoz que mejorará las perspectivas terapéuticas. Por último, al utilizar luz láser en el espectro del infrarrojo, es un procedimiento absolutamente seguro, que se puede repetir tantas veces como sea necesario y con tiempos de exposición elevados sin que el paciente corra el más mínimo riesgo. |

