Topología Cutánea

Las técnicas de topología cutánea son de reciente aparición y permiten, la medición y reconstrucción tridimensional de nuestra epidermis, con lo que se convierte en un instrumento de análisis cuantitativo de todos los elementos asociados al relieve de nuestra piel. Estos son una de las principales marcas de nuestra “edad aparente�. Hasta ahora su diversidad los convertía en un conjunto de factores complejo de medir. La nueva tecnología de topología óptica nos permite establecer las dimensiones (a escala micrométrica) de las siguientes estructuras:

Microrelieves

Son pequeñas depresiones de tamaño inferior al de una arruga que le brindan a la piel un aspecto cuarteado. Aunque están presentes a todas las edades, su tamaño y cantidad aumentan con la edad. Su grosor, profundidad y dirección pueden brindar información sobre el tipo de desgaste (mecánico, gestural…) al que se ha visto sometida la piel.

Poros

Como se dijo en el apartado correspondiente a los estudios cutáneos, la medición de los poros resulta un parámetro nada desdeñable en el diseño de una terapia de rejuvenecimiento facial. En este caso, las herramientas de topología cutánea permiten establecer las dimensiones de cada poro, parámetro básico llegada la hora de tratar la textura de piel.

Labio superior

Con la edad se forman una serie de arrugas perpendiculares al labio superior que con frecuencia reciben el apelativo de “código de barras�. Pese a no ser las más profundas, el efecto visual de desgaste que causan es considerable, además de acentuar otros rasgos de envejecimiento en la región perilabial. Es de gran utilidad conocer su influencia cuando se considera alguna acción antienvejecimiento como el láser fraccional o los rellenos.

Glabela

La glabela o entrecejo es una zona de nuestro rostro sometida a un tremendo desgaste debido al papel que juega en la gesticulación y expresión facial. Por ello es una de las zonas más tratadas (ya sea mediante láser fraccional y/o algún tratamiento complementario como la toxina botulínica y de mayor interés cuando se realiza un estudio de envejecimiento.

Arrugas Perioculares

Más conocidas como patas de gallo, son una de las principales marcas de envejecimiento que por su localización cuentan con un doble agravante: al estar situadas alrededor del ojo (quizás el elemento de mayor expresividad de nuestro rostro) sufren de un gran desgaste y al mismo tiempo están en la zona más visible de todas. Es probablemente por ello una de las marcas de envejecimiento que más se desea atenuar, y en consecuencia que mejor se debe controlar antes durante y después de emprender cualquier acción.

Bolsas de ojos

Se sitúan justo debajo de nuestro ojo y pueden estar más o menos marcadas en función de la acumulación de líquidos o grasa y de la depresión dérmica que las delimita por su parte inferior, dándole al rostro una expresión de cansancio y tristeza. Son tratables mediante láser combinado con blefaroplastia.

Surcos nasogenianos

Formados entre las alas nasales y la comisura de los labios, separando estas dos estructuras de las mejillas, son sin duda “la arruga� más marcada de nuestro rostro y la que empieza a manifestarse a una edad más temprana. Existen varias terapias destinadas a atenuar su presencia, por lo que es importante su estudio, a fin de poder elegir el tratamiento más adecuado a cada caso.

 
Instituto de fotomedicina - Clinica Teknon
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